Corriendo por las calles, empujando a la gente… El objetivo está agotado. Sabe que su perseguidor está en alguna parte, observándole, listo para arrancarle la vida. De pronto, se detiene y mira arriba. Allí, en los tejados, está el Merodeador, mirándole, sonriendo. Demasiado tarde. El Merodeador activa su hoja oculta y salta sobre el objetivo, matándole al instante.

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